Poner precio al Answer Engine Optimization es más difícil que al SEO clásico por un motivo: lo que el cliente quiere —que la IA lo nombre en una respuesta— es probabilístico, no un entregable que puedas entregar en mano. La recomendación de un motor se reconstruye en cada consulta y cambia con cada actualización de modelo, así que cualquier paquete que prometa una posición fija o malinterpreta el canal o engaña al cliente. La alternativa defendible es cobrar los insumos que controlas y la medición que demuestra que se movieron: la auditoría, el trabajo de contenido y entidad, el esfuerzo de autoridad externa y el reporte de citas por motor que muestra si tu cuota de citación sube. Ese encuadre también protege a la agencia: cuando el resultado se acota con honestidad, un cambio de modelo que reordena las citas es un evento de medición que reportas, no una promesa rota que debes.
Los cuatro modelos de empaquetado
En el mercado, el trabajo de AEO se vende con cuatro formas reconocibles. Una auditoría puntual fija una línea base entre motores y una hoja de ruta. Un retainer independiente ejecuta la medición, el contenido y el trabajo de fuentes de forma continua. Un add-on de SEO añade AEO sobre un retainer de búsqueda ya existente, para clientes que ya compran trabajo orgánico. Y la ejecución en marca blanca entrega el trabajo bajo la marca de otra agencia. Cada uno responde a una situación de compra distinta y cada uno tiene su rango de precio observado, que recoge la tabla de abajo. Trata esos rangos como dónde está hoy el mercado, no como una recomendación: tu cifra debe reflejar tu alcance, tu cobertura de motores y tu profundidad de reporte.
Qué mueve de verdad la cifra
Tres variables explican casi toda la distancia entre un retainer de 2.000 $ y uno de 20.000 $. La primera es la cobertura de motores: optimizar y reportar en ChatGPT, Google AI Overviews, Perplexity, Gemini y Claude es más trabajo que seguir una sola superficie, y como los motores citan pools de fuentes muy distintos, el trabajo no se transfiere limpiamente de uno a otro. La segunda es la autoridad externa: alrededor del 85 % de las citas en respuestas de IA vienen de dominios de terceros, así que los paquetes que incluyen digital PR, trabajo de entidad y construcción de citas cuestan bastante más que los de solo on-page, y suelen funcionar mejor. La tercera es la profundidad del reporte: un paquete cuyo reporte se ata al pipeline cualificado vale más, y cuesta más, que uno que solo reporta impresiones en IA. Pon precio a estas tres de forma explícita y tus tramos dejan de parecer arbitrarios.
El suelo y la trampa del SEO reetiquetado
Por debajo de unos 1.500 $ al mes, un retainer de AEO casi siempre es SEO clásico con marketing con sabor a IA encima: las suscripciones de 99 $ al mes que prometen beneficios de búsqueda con IA no incluyen el trabajo de entidad, de autoridad externa y de medición por motor que hace del AEO una disciplina distinta. Para una agencia que fija precios, ese suelo sirve en dos direcciones: te dice dónde empieza el alcance real del AEO y te dice qué está filtrando un cliente escéptico. Un paquete creíble puede mostrar su línea base de auditoría de citas, nombra los motores que cubre y reporta contra prompts concretos, que es justo lo que ahora se aconseja exigir a los clientes antes de firmar.